La obra está montada con una sana dosis de humor, con ternura y con carácter.
Tres hermanas: Mía - bulímica, Ana - anoréxica, y la del medio Cló - que lo tiene todo.
Las tres luchan con la misma obsesión por mantener la línea como Dios manda,
solo que cada una a su manera.

Durante el transcurso de la obra, mientras comen y beben vino remueven toda clase de ingredientes: la apetencia sexual, la carrera profesional, el entorno familiar, la higiene, la publicidad, la cirugía plástica,…Es que la comida simboliza tantas cosas: calor, cariño, consuelo, sexo, algo para tenerte contento o para compensar la falta de otra cosa.

